Durísima carrera la de este domingo, pero era en casa y había que estar ahí, y ahí estuvimos. Según el Polar recorrimos una distancia de 34,9k y subimos la friolera de 1.490m. Todo esto sin parar y en poco menos de 3 horas. Lindo desafío para iniciar la temporada de entrenamiento.
Creo que sería injusto partir esta columna sin los agradecimientos correspondientes a SCOTT y en particular al Campeón que nos atendió como duques antes, durante y después de la carrera. Grande SCOTT!!

Son las 9:30 y el ambiente alrededor de la carpa SCOTT es de actividad febril: preparado de caramayolas, últimos ajustes a las bicis, etc… La Hiena González nos muestra su líquido misterioso que promete entregar la fuerza y el endurance de Dean Karnazes a quien lo ingiera cada 20 minutos exactos, ni antes ni después… ya veremos… el resto debemos arreglarnos con los buenos Gatorades y Power Gel.
Tipo 10am se inicia un cuidadoso calentamiento, ni mucho ni poco. Una subidita a la segunda agua, bajada probando suspensión, equilibrio, etc… luego varias vueltas al pequeño circuito de bicicross que había sido dispuesto para la transición entre vueltas, luego a la largada y ahí un par de vueltas más. Eso, nada más.
Ya en la largada se reúnen todos los talentos. En realidad, lamentablemente no están todos, sino solo los que tradicionalmente participan en estos eventos. Hay muchos excelentes pedaleros que por motivos desconocidos no se presentan a las carreras. Para que los vamos a mencionar, pero hay un desafío ahí, hay que traerlos a la cancha.
Partieeeron: primero los elite, luego los junior, luego otros, luego los master A y finalmente, 5 minutos después, nos llega el turno a los viejitos de master B y demases. Somos varios: Gabriel, Peró, Pulido, González, Lira, Leria, Castro, etc… a algunos no se les vió ni el polvo. Entre ellos Castro, quien a la postre marcaría 2:33. Están en otro nivel, falta mucho para llegar ahí.
Tras la partida González y Lira desaparecen adelante y yo me quedo en un grupo con Pulido, Gabriel y Peró, quien toma la punta en el pavimento para no soltarla por harto rato. Yo me ubico detrás de Starter quien se maneja bien en estos grupos. Al llegar a la tierra, ya no se ve a Gabriel y tras la primera subida Peró se nos empieza a escapar por lo que apuro, dejando atrás a Pulido y me pongo a rueda del target. Así nos vamos un rato en un grupo grande y mezclado, van viejos de Master C, minas, pendejos, etc… en la quebrada se forma un taco, me tocan la rueda y pongo pie. Esto lo aprovecha Peró para sacarme un par de lugares, luego Pulido, quien había recuperado, en hábil movida elige la parte baja del sendero y también se me adelanta un par de lugares. Llegamos a la garganta del diablo en un grupo compacto lo que hacía prever lo inevitable: un taco en el que todos terminaríamos caminando. Tal cual. Pasa rápido y me pongo a la caza de Pulido y Peró nuevamente. Pulido cae rápido, antes de hacer la primera cumbre después de la garganta y al target lo alcanzo en la subida de la raíces. En esos momentos nos alcanza también Lería, que para mi sorpresa venía atrás muy relajado y echando tallas. En el molino dejamos a varios ciclistas en el camino. Sobretodo a un grupo grande que estaba en la cumbre tomando agua en un puesto. Gran error. El día estaba para autoabastecerse.
La bajada al Huinga estuvo buenísima. Iba pegado a Peró hasta que se me cruzó una mina que puso pie y me cagó. Logré pasarla y bajé bien rápido, pero el target ya había desaparecido. Nos volvimos a juntar en la mitad del Huinga para arriba y nos fuimos a rueda con Leria quien nos entretenía con su conversación. En algún momento de la subida alcanzamos a Lira, a quien no veía desde la partida. Quedó atrás. Yo pensaba que para siempre. La verdad es que en ese tramo recuperé el pulso y subí bastante cómodo a rueda del target y Lería. ¿debí apurar y dejarlos atrás? A lo mejor. Pa’ la otra. Llegamos juntos arriba y nos tiramos a la bajada por atrás. En algún punto Peró perdió el pedal y lo pasé, pero en una actitud de fair play lo dejé pasar antes de iniciar el descenso final a la meta.
La bajada estuvo muy buena para mi. Al menos eso era lo que yo creía. Me sentía bajando muy bien y solo puse pie una vez, en la parte más peluda. No obstante, cuando ya estaba bien abajo claramente iba haciendo taco y en un momento me vi obligado a dejar pasar a los que venían atrás. Lira y Gabriel. Que mala!! Yo pensaba que ya no los vería. La bajada completa la hice en impresionantes 12:05, pero no fue suficiente. La pendiente media es de 11,5% y alcancé una velocidad media de 19k/h. Aquí hay que trabajar para no entregar tanta ventaja.
Llegamos a la meta, listos para partir a la segunda vuelta. La verdad es que después de la bajada llegué descansado, bien. Ahí está Lira descansando y tomando jugo. Yo también tomo un trago, cambio caramayola y parto a la caza de los escapados. Tiempo de la primera vuelta: 1:21:05.
Aquí hago una mención a Pulido que me instó a practicar el bicicross. Gracias a esa práctica paso muy rápido por ese tramo y nuevamente estoy en el pavimento y me intento pegar a Lería que también venía con nosotros, pero esta vez parece que quiere recuperar y no logro pillarlo. Lira queda atrás. A lo lejos empiezo a divisar a Gabriel y me concentro en disminuir la distancia. Está claro el objetivo. Llego a la tierra y luego a la subida del Molino. Del target ni rastros. Voy solo así es que no hay tacos, la lata es que empiezo a sentir las piernas damnificadas. Subo despacio en 1:2 o 1:1, intentando evitar la aparición de los calambres. Cada vez se ve más cerca Gabriel. También hay otros ciclistas. Entre ellos, la Hiena González, hecho bolsa, sin piernas, pero peleando, venía en 2:1 el perla... Me sorprendió encontrarlo, pero ahí me di cuenta de la buena elección de estrategia que hice... por lo menos para mi estado actual. Los consejos de Android están buenos para corredores, pero para hienas pajeras al inicio de la temporada todavía no. Dejo a la Hiena botada, solo con sus calambres y me encamino a pillar a Gabriel, que ya está cerca. Nos juntamos en las raíces y aunque tomo el camino de la derecha para intentar llegar a la cumbre antes que él, no lo logro y mete su rueda un par de segundos antes que la mía. Así seguimos hasta la cumbre del Molino y luego en la bajada al Huinga. De Lira no he vuelto a saber.
En el Huinga lo paso pronto. Venimos los dos raja y Gabriel trata de pasar una zanja sin éxito. “Ya no coordino” me dice. Más arriba alcanzo al Acid Arroyo, quien va en su segunda de tres vueltas: heroico… (a la postre los calambres le impedirían terminar la tercera). Sigo solo para la buitrera, al menos eso creía yo. El target ya se empieza a divisar. Me lleva 200m aprox. y acortando. Aquí debí haber apurado un poco, todavía quedaban unos poquitos recursos y los desaproveché. Lo correcto hubiera sido colarme antes de Peró en la bajada para bloquearlo un poco, pero bueno… eso es historia. En la aproximación de la buitrera el target ya está muy cerca, pero al mirar atrás veo a Lira –de nuevo!! – y a Gabriel quien, cual ave fénix, a sacado fuerzas de flaquezas y se me ha puesto prácticamente a rueda.
En la buitrera Lira nos pasa rápido, parece que viene pichicateado con el líquido de la Hiena González. Nos vamos con Gabriel por todas las subidas y bajadas hasta llegar a la última planicie en donde alcanzamos a Peró. Gabriel, que viene encendido, le grita: “arranca no más, después vai a decir que estabai paseando...”
En la bajada Gabriel se me arranca y quedo solo. Esta vez no formo taco ya que no viene nadie atrás mío. Igual no quiero que me alcance el ácido así es que le pongo lo que puedo.
Llego a la meta, marcando 1:31:13 en la segunda vuelta. 10 minutos más que la primera, aquí también hay trabajo pendiente. En la bajada marqué 12:08, igual que la primera por lo que la pérdida de tiempo estuvo en las subidas. Falta fondo y piernas.
Me entero de los lugares: Gabriel nos pasó a todos para abajo: solidísimo. Lira debe haber pasado a Peró en algún punto de la subida y logró lanzarse primero, manteniendo ese lugar hasta que casi al llegar a la meta escucha un fuerte grito ¡pista! y pensando que viene el mismísimo Cristóbal Silva, da la pasada al bólido que viene atrás y ... oh!!, sorpresa!! resulta que es Peró, que se lo ha hienado con todo y con esta movida logra pasar unos segundos antes que él por la meta. La foto es muy decidora del estado de ánimo de ambos en ese momento. En cualquier caso, Pulidator se mandó la mejor hienada de la carrera ya que nos ganó a todos, lo que lo hace merecedor del título de Hiena del mes.

Los lugares en Master B son los siguientes:
1.- Cardeluca: 2:18:07
3.- Pato Díaz: 2:31:07
4.- Castro: 2:33:06
6.- Lería: 2:40:28
7.- Pulidator: 2:40:39 (Hiena máxima)
Gabriel: 2:46:36 (Master C)
9.- Peró: 2:48:36
Lira: 2:48:40 (Master A)
10.- Cardio: 2:52:18
12.- HG: 2:57:30