Mi día de gloria
Todos hemos tenido o vamos a tener el nuestro (nótese lo destacado de el… singular, no plural) por lo que creo que es importante destacarlo y compartirlo con este medio, para que todos se enteren de esas fechas en las que todo sale bien y por un momento, nosotros, mortales destinados a la miseria terrenal, podemos tocar, manosear y gozar la gloria: manjar reservado a unos pocos.
El sábado amaneció increíble, todo hacía presagiar un gran día. Aunque temprano hacía frío, la hora de salida eran las 10:30, muy adecuada para el invierno más helado de los últimos 40 años y que nos permitió pedalear con una temperatura muy agradable.
El grupo era grande, no los voy a mencionar a todos porque no me sé todos los nombres, pero se dejaron ver: Lería y Castro en un look de mellizos contratados por Liquigas, el Flaco, Peró, Gabriel, Pedro, Espina, Bascur, Eguiguren y varios otros y otras. Por las Hienas aparecieron CDA y Dr. Cardio.
Como toda salida multitudinaria, esta fue lenta, dispersa y desordenada. La subida por pie andino hacia Chicureo fue en grupos y conversada. Modo: calentamiento. La bajada nos dio una lección importante: apenas habíamos empezado a bajar cuando uno de los pedaleros se acercó demasiado al borde del camino (en sombra y con manchas de agua-hielo), la rueda delantera se le fue y terminó en el suelo en feroz porrazo. La verdad es que fue súper peligroso, no solo por los potenciales autos que hubieran podido ir pasando sino porque caerse a 40-50k/h no es ninguna gracia. Esta vez no hubo nada muy importante que lamentar (un poco de ropa destrozada y la bici medio machucada, el ciclista también, pero aparentemente era todo superficial). Lección práctica: hay que tener mucho cuidado en las bajadas.
Reagrupamos en la rotonda y seguimos hacia la carretera. Una vez ahí la cosa cambió salvajemente y en cosa de segundos. Ibamos tranquilos (+-30k/h) cuando alguien de la punta pega un palo y la velocidad cambió a 38-40k/h. Algunos (varios) quedaron botados y no fueron vueltos a ver. Es interesante notar que esto se produjo en un falso plano de subida. Los otros aguantamos. La escapada fue larga, duró 12 minutos a una velocidad promedio de 39,9k/h. Ahí, en la salida a Colina, se descolgó Peró, quien aparentemente tenía compromisos mal asumidos…
La cosa siguió con más calma hasta pasado el Fuerte Arteaga en donde nos dimos la vuelta y enfilamos a Santiago. Una vez reagrupados la cosa se puso seria de nuevo y la velocidad subió en nada a 45k/h (esta vez el falso plano era de bajada). Me distraje un segundo mirando unas motos y el grupo me había sacado 7 metros. Recuperarlos fue una odisea, me sentía en el Tour, tuve que darle un rato a 50k/h para conseguirlo. Finalmente este palo duró casi 20 minutos a una velocidad promedio de 43,4k/h. Impresionante. La sensación de velocidad era exquisita, aunque hay que ir muy concentrado para no correr riesgos ya que vamos todos muy juntos.
Y al fin llega el minuto glorioso: la subida de vuelta a La Dehesa desde Piedra Roja. Veníamos cansados ya de todo el pedaleo, pero aun así los de siempre tomaron la delantera y comenzaron a subir a una velocidad bastante respetable. Yo me ubiqué en la medianía de la tabla. Camino arriba se empezó a notar algo extraño: Campeón y Pedro no logran mantener el ritmo de la punta y empiezan a caer. Pedro que está lesionado, se entrega rápido y baja la velocidad para cuidarse. Alcanzo a Campeón, me mira con cara de extrañado, intercambiamos unos vocablos, me hace un oossoo y me saca unos 10 a 20 metros en un ataque que intenta borrar al insolente. No hemos llegado al puente todavía. Como a esta altura alcanzamos a un grupo de triatletas que vienen hechos bolsa y dejamos a algunos de ellos atrás. Otros dan la pelea. Llegamos al puente y Campeón está muy cerca, ya huelo su sangre, viene herido… le pregunto… vengo acalambrado me confiesa avergonzado antes de caer, irremediablemente mordido. Pero en un acto de nobleza hienil me grita, ya desde atrás, ¡¡pilla a Lería!!, ¡¡dale por la zanahoria!! Y le doy. Mantengo el ritmo de subida, que ya venía fuerte desde que pillamos a los triatletas. Miro para arriba y Lería se ve lejos, casi inalcanzable… pero va solo. Más arriba: Eguiguren, el Flaco y Bascur. Sigo dándole y Lería se empieza a acercar, a acercar, a acercar… y lo alcanzo, lo muerdo… ¿qué pasa? Le pregunto extrañado – nada, vengo cansado… le pongo un poco más… Lería se me pega a la rueda… ya solo falta la última subida, deben ser 500 metros para la cima y me digo – este es mi día de gloria, ¿si no es hoy, cuando?, me paro en los pedales y le pongo lo último… dejo atrás a Lería y llego a la cima en gloria y majestad habiendo mordido a dos grandísimos exponentes del ciclismo amateur criollo… caras de incredulidad en la cumbre, estai bieenn!! ¿qué onda? Justo en la cumbre, además, estaba mi hermano que venía trotando desde La Dehesa por lo que fue testigo del momento…
Bueno, debo decir que lo gocé. Como es muy probable que esto no se repita he decidido cambiar de deporte, retirarme en lo más alto…. Se venden MTB y Rutera con mucha tecnología por poca plata. Salud!!!
El sábado amaneció increíble, todo hacía presagiar un gran día. Aunque temprano hacía frío, la hora de salida eran las 10:30, muy adecuada para el invierno más helado de los últimos 40 años y que nos permitió pedalear con una temperatura muy agradable.
El grupo era grande, no los voy a mencionar a todos porque no me sé todos los nombres, pero se dejaron ver: Lería y Castro en un look de mellizos contratados por Liquigas, el Flaco, Peró, Gabriel, Pedro, Espina, Bascur, Eguiguren y varios otros y otras. Por las Hienas aparecieron CDA y Dr. Cardio.
Como toda salida multitudinaria, esta fue lenta, dispersa y desordenada. La subida por pie andino hacia Chicureo fue en grupos y conversada. Modo: calentamiento. La bajada nos dio una lección importante: apenas habíamos empezado a bajar cuando uno de los pedaleros se acercó demasiado al borde del camino (en sombra y con manchas de agua-hielo), la rueda delantera se le fue y terminó en el suelo en feroz porrazo. La verdad es que fue súper peligroso, no solo por los potenciales autos que hubieran podido ir pasando sino porque caerse a 40-50k/h no es ninguna gracia. Esta vez no hubo nada muy importante que lamentar (un poco de ropa destrozada y la bici medio machucada, el ciclista también, pero aparentemente era todo superficial). Lección práctica: hay que tener mucho cuidado en las bajadas.
Reagrupamos en la rotonda y seguimos hacia la carretera. Una vez ahí la cosa cambió salvajemente y en cosa de segundos. Ibamos tranquilos (+-30k/h) cuando alguien de la punta pega un palo y la velocidad cambió a 38-40k/h. Algunos (varios) quedaron botados y no fueron vueltos a ver. Es interesante notar que esto se produjo en un falso plano de subida. Los otros aguantamos. La escapada fue larga, duró 12 minutos a una velocidad promedio de 39,9k/h. Ahí, en la salida a Colina, se descolgó Peró, quien aparentemente tenía compromisos mal asumidos…
La cosa siguió con más calma hasta pasado el Fuerte Arteaga en donde nos dimos la vuelta y enfilamos a Santiago. Una vez reagrupados la cosa se puso seria de nuevo y la velocidad subió en nada a 45k/h (esta vez el falso plano era de bajada). Me distraje un segundo mirando unas motos y el grupo me había sacado 7 metros. Recuperarlos fue una odisea, me sentía en el Tour, tuve que darle un rato a 50k/h para conseguirlo. Finalmente este palo duró casi 20 minutos a una velocidad promedio de 43,4k/h. Impresionante. La sensación de velocidad era exquisita, aunque hay que ir muy concentrado para no correr riesgos ya que vamos todos muy juntos.
Y al fin llega el minuto glorioso: la subida de vuelta a La Dehesa desde Piedra Roja. Veníamos cansados ya de todo el pedaleo, pero aun así los de siempre tomaron la delantera y comenzaron a subir a una velocidad bastante respetable. Yo me ubiqué en la medianía de la tabla. Camino arriba se empezó a notar algo extraño: Campeón y Pedro no logran mantener el ritmo de la punta y empiezan a caer. Pedro que está lesionado, se entrega rápido y baja la velocidad para cuidarse. Alcanzo a Campeón, me mira con cara de extrañado, intercambiamos unos vocablos, me hace un oossoo y me saca unos 10 a 20 metros en un ataque que intenta borrar al insolente. No hemos llegado al puente todavía. Como a esta altura alcanzamos a un grupo de triatletas que vienen hechos bolsa y dejamos a algunos de ellos atrás. Otros dan la pelea. Llegamos al puente y Campeón está muy cerca, ya huelo su sangre, viene herido… le pregunto… vengo acalambrado me confiesa avergonzado antes de caer, irremediablemente mordido. Pero en un acto de nobleza hienil me grita, ya desde atrás, ¡¡pilla a Lería!!, ¡¡dale por la zanahoria!! Y le doy. Mantengo el ritmo de subida, que ya venía fuerte desde que pillamos a los triatletas. Miro para arriba y Lería se ve lejos, casi inalcanzable… pero va solo. Más arriba: Eguiguren, el Flaco y Bascur. Sigo dándole y Lería se empieza a acercar, a acercar, a acercar… y lo alcanzo, lo muerdo… ¿qué pasa? Le pregunto extrañado – nada, vengo cansado… le pongo un poco más… Lería se me pega a la rueda… ya solo falta la última subida, deben ser 500 metros para la cima y me digo – este es mi día de gloria, ¿si no es hoy, cuando?, me paro en los pedales y le pongo lo último… dejo atrás a Lería y llego a la cima en gloria y majestad habiendo mordido a dos grandísimos exponentes del ciclismo amateur criollo… caras de incredulidad en la cumbre, estai bieenn!! ¿qué onda? Justo en la cumbre, además, estaba mi hermano que venía trotando desde La Dehesa por lo que fue testigo del momento…
Bueno, debo decir que lo gocé. Como es muy probable que esto no se repita he decidido cambiar de deporte, retirarme en lo más alto…. Se venden MTB y Rutera con mucha tecnología por poca plata. Salud!!!

2 Comments:
Que grande Dr Cardio!!!!
Es broma el retiro no ?
Nos vemos en el cerrito....
MH
Fui testigo, aun cuando inconciente de la hazaña, de los saludos y tributos en la cumbre. Todas esas felicitaciones y el heroe del día con una sonrisa fatigada pero con expresión de quien ha logrado lo más grande...
Grande Cano!!!
VBD
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