viernes, febrero 24, 2006





"Conquista Volcán Osorno III Versión Domingo 19 febrero 2006, Cascadas - Puerto Octay, Xa.

Copio relato de un biker de Pto. Montt:

Amigos,
me duelen tanto las manos que casi no tengo fuerza para escribir . Que se puede agregar sobre esta carrera. Nada. Es tan hermosa como dura. La verdad que hasta llegar al famoso Paso Desolación, luego de dejar atrás La Picada , te recibe un paisaje que sólo te hace pensar en el paraíso. Eso sí, después de subir más de veinte angustiantes kilómetros. A esta altura el majestuoso volcán Osorno te muestra lo pequeño que eres. Ya que está ahí, encima tuyo, casi cayendo sobre uno. Luego, el Paso Desolación frente a tí se extiende árido, muy árido y tienes que tomar ese sendero pequeñísimo que, en algunas partes, por la velocidad y por su forma ondeante te hace sentir como un De Gavardo flotando sobre su máquina. Entonces, sientes que ha valido la pena tanta penuria. Lamentablemente, para mí, duró poco esa sensación, ya que luego hay que bajar una ladera de unos tres o cuatro kilómetros de una pendiente tan pronunciada que me hizo pensar en la idea de traer a algunos bikers de destacada participación que nos pueden enseñar técnicas de desenso. Luego de llegar al hotel Petrohué y al único puesto de abastecimiento, a correr, para llegar al sendero de El Solitario. A esas alturas, si el desgaste por el esfuerzo, el calor o la humedad no te han matado, el sendero de El Solitario, en el bosque, por la humedad, o en el río de lava, por el calor, te recordará que el infierno está aquí . Lamentablemente para mi caso, pasando el río de lava que se encuentra en la mitad se me cayó la bici y al parecer algo le hice, que luego no tenía freno trasero y, por más que traté, no pude arreglarlo, porque no era regulación, sino que aparentemente se desangró (...uso hidráulicos). Perdí media hora y se me fue la carrera, me corté y empezó la desesperación. A duras penas terminé el sendero. Caminé gran parte y la bici se transformó en un lastre insoportable. Luego, bajé hasta el final del asfalto con freno delantero solamente. Entonces, estaba lo único que podía permitir que siguiera, aunque fuera arrástrandome, mi hermosa, paciente y maravillosa mujercita con una caramayola (...iba sin agua). Así que aunque venía decidido a bajarme de la chancha y tirarla por el primer barranco que encontrara, me subí y le dí con todo lo que tenía. Sólo restaban veinte kilometros. Pero, eran los más duros, por el polvo en toneladas, el calor infernal, los automovilistas que te la ponen dura (...faltó una manito de los amigos en el camino) y cuestas y más cuestas y más cuestas que se hacen eternas. En la mitad del camino y como había perdido tanto tiempo, lo mejor, unos saltos de agua heladísima. Me meto con ropa y todo y me pego la mejor ducha de mi vida . Eso fue como volver del inferno como Dante lo describe en su libro. Me subo a la bici y parto como un rayo. Paso a uno, a dos a tres y así y casi llegando, cuando falta uno o dos kilómetros me recibe mi amigo Iván. Quien no pudo participar, pero igual hizo la carrera porque llegó a las diez y media y no lo dejaron participar. Me anima, me grita y le doy con todo. En ese momento las latidos a 100% y los calambres atacando por todos lados, pero no importa, ahí está Las Cascadas y más allá la meta y mis amigos janowar e incomunicado esperándome, suelto el manubrio, los saludo. Lamentablemente matomba estaba llamando a la familia Gutierrez y Guajardo por algo que aún no sabemos que fue, le cayó mal y casi lo mata, por poco no se deshidrata (...ahí está en mi casa tomando agüita de ruda y volviendo del más allá). A esa alturas todo es lo mejor, maravilloso (...ahora entiendo a don Carlos del Villar (relato abajo)LLEGUÉ!! ...y estoy bien.

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Transcribo nota periodística publicada en Diario Austral, narración hecha por don Carlos Del Villar, Temuco, participante de la Conquista Volcán Osorno, febrero 2006:

"Debe ser la carrera más exigente y extenuante de mountainbike en el país. Tiene la partida y la meta en el balneario de las Cascadas, Puerto Octay, al borde del Lago Llanquihue.La competencia comienza al subir a Puerto Klocker, rodando por 8 kms. de asfalto. Luego se dobla a la derecha y se enfila directo al volcán Osorno por más de 25 kilómetros de puro ascenso, donde en los últimos 5 mueren hasta los más valientes.Pasada la línea de bosque y vegetación, comienza el infierno llamado Paso Desolación, donde sólo se pisa arena volcánica. La cumbre del Volcán Osorno está al alcance de la mano.Hacia atrás, se puede apreciar como se aleja el lago Llanquihue, emergiendo al instante con rutilante belleza el lago Todos los Santos. Sus aguas verde esmeralda son coronadas con una belleza escénica por el cono Puntiagudo y el Volcán Tronador, vestidos en sus faldas con tupido bosque nativo y en el cuello blancas nieves eternas recortadas con el azul del cielo. Es una impresionante maravilla.Pero como la competencia es tan exigente que apenas hay tiempo pra disfrutar. Cruzando el Paso Desolación -con un sol abrasador- irrumpe el descenso con su angosto sendero serpenteado y profundas pendientes que hacen del biker un manejo técnico y audaz hasta llegar a orillas del lago Todos los Santos, en Petrohué. Posteriormente, un camino lleno de calamina -que suelta todo- conduce hasta llegar a los Saltos del Petrohué, donde se encuentra el único abastecimiento para los competidores, quienes enseguida deben encumbrarse por las laderas del volcán Osorno, esta vez por el Sendero del Solitario.Para continuar hay que subir una pared de 8 metros, en la que los zapatos no hacen pie y la bicicleta parece ser un lastre que ancla al monte. Superado este obstáculo, comienza un festín delicioso, un sendero.En la primera parte, la senda está rodeada de bosque en renoval, donde hay que subir y bajar, para luego volver a subir por una senda zigzagueada en matorral, hasta llegar a la corrida volcánica, donde aparece el sol.Con la mountainbike afirmada por la cabeza y a ratos sorteando piedras, rocas, areana y escoria por unos largos tres kilómetros, hasta llegar nuevamente al bosque, donde el sendero se pierde en la espesura nativa. Es tan cerrado el follaje que apenas cruzan los rayos de luz, dando paso a la humedad y el barro. La carrera se torna técnica y muy fuerte, a esa altura ya los músculos se revelan y dan paso a calambres y tirones. Mágicamente entre subir y bajar, en la negra sombra del bosque se hace la luz y se sale del túnel a un camino que baja de la Burbuja, hasta empalmar al camino que une Ensenada con Cascadas.Son 20 kilómetros de resistencia y fuerza, donde se pone a prueba toda la capacidad y fortaleza física de los competidores, cargando fuerte para no ser pillado."Estos últimos kilómetros titánicos. Nunca en mi vida había tragado tanto polvo, cuando vi el asfalto del balneario de Cascada dije por fin estoy de vuelta, entero y con la pega hecha, brazos en alto, arco de meta. La emoción cunde por dentro, es un estado de felicidad muy dificil de explicar que por un momento te toma por entero para encontrarte contigo mismo. Vida, brindis y salud, la carrera ha terminado".